Chase Briscoe encuentra en la caza al ciervo una emoción mayor que la velocidad en NASCAR

Briscoe confiesa que la caza le ofrece una mayor descarga de adrenalina que NASCAR

Chase Briscoe, conocido piloto de NASCAR con experiencia a velocidades cercanas a las 200 millas por hora, reveló que la caza de ciervos le provoca una emoción que supera incluso la intensidad de las carreras. Según señaló, después de competir durante 38 fines de semana al año, la adrenalina en las pistas se vuelve rutina, mientras que la caza le brinda una emoción renovada.

La conexión con la naturaleza y la familia impulsa su pasión por la caza

El piloto atribuye su amor por las actividades al aire libre a la infancia, cuando pasaba tiempo con su abuelo pescando en un estanque en Indiana. Más adelante, al mudarse a Carolina del Norte y adquirir terrenos con abundante fauna, decidió probar la caza y quedó cautivado. Además, considera esta práctica como un momento de escape personal ante el ajetreo que implica su carrera y familia.

Su hijo pequeño también muestra interés por la caza

Briscoe destaca que su hijo Brooks, de cuatro años, ha desarrollado un entusiasmo notable por la caza. El niño logró abatir un ciervo en su primera salida y ya discute con su padre sobre objetivos específicos para la temporada. Para Briscoe, la experiencia al aire libre con sus hijos es más valiosa que la competencia o el tamaño de la presa, enfatizando la importancia de crear recuerdos en conjunto.

Planes futuros incluyen desafíos en diferentes tipos de caza

Con una trayectoria reciente en la caza de ciervos de cola blanca, Briscoe sueña con realizar cacerías en terrenos distintos, como las de alces o ciervos mula en el oeste. Le atrae especialmente la idea de la caza de alces con arco, aunque considera que la caminata intensa representa un reto adicional. Su hijo también sería un compañero ideal para estas expediciones.


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