El pasado lunes en Times Square, las fuerzas policiales enfrentaron un escenario crítico cuando un taser fue insuficiente para detener a Pamela Cisneros, de 49 años, durante un enfrentamiento de aproximadamente cuatro minutos. Cisneros había apuñalado a dos personas causando la muerte de una mujer de 32 años y heridas graves a un hombre de 68.
Limitaciones técnicas de los tasers
El dispositivo, que proyecta dos sondas conectadas por cables conductores para generar impulsos eléctricos que provocan contracciones musculares involuntarias, depende de la correcta conexión entre ambas sondas. Para que el efecto de inmovilización neuromuscular sea óptimo, ambas deben impactar la piel separadas al menos por 30 centímetros.
Factores que afectan la efectividad
El ex sargento Steve Keller explicó que impedimentos comunes como la ropa gruesa, el consumo de sustancias y la ubicación imprecisa de las sondas pueden causar fallas. Sin embargo, una variable menos considerada es el peso corporal. Un grueso capa de grasa puede dificultar la transmisión eléctrica necesaria para incapacitar al sujeto.
«Si una sonda alcanza la zona abdominal en alguien con obesidad, la conexión puede perder eficacia», señaló Keller, añadiendo que los músculos son mejores conductores que el tejido graso, y los tasers están diseñados para afectar grandes grupos musculares, como los del muslo y la espalda.
Importancia de la salud mental y el contexto del caso
La comisionada de policía de Nueva York, Jessica Tisch, confirmó que Cisneros tenía antecedentes documentados de problemas de salud mental. Expertos como el Dr. Marc Siegel destacan que además de la composición corporal, estados mentales pueden alterar la respuesta ante un taser, como pudo suceder en este caso que terminó con disparos de arma de fuego contra la sospechosa.




