El mito del bajo costo en casas prefabricadas: lo que los arquitectos advierten

Las casas prefabricadas han ganado popularidad como alternativa a la construcción convencional, principalmente por su velocidad de montaje y la percepción de que resultan más económicas. Sin embargo, arquitectos advierten que esta creencia es un error común.

Priorizar el diseño y las necesidades del propietario

Según el arquitecto Damián Gil, el principal error es elegir primero el sistema constructivo pensando solo en el ahorro. Gil explica que lo correcto es comenzar definiendo qué tipo de vivienda se desea y luego elegir el método de construcción adecuado para ese proyecto.

El coste no depende solo del tipo de construcción

La fabricación en planta industrial o el uso de contenedores marítimos como base para las casas no implica necesariamente un menor presupuesto. El precio final está condicionado por varios factores, entre ellos el tamaño, los materiales, la distribución, los acabados y la complejidad del diseño.

Por ejemplo, una vivienda formada por contenedores es asequible si mantiene un diseño simple y materiales básicos. Sin embargo, al agregar elementos complejos como dobles alturas, pérgolas o grandes espacios interiores, el costo por metro cuadrado puede aumentar considerablemente, alcanzando de 500 hasta más de 2.000 euros.

Materiales y acabados impactan significativamente en el precio

Modelos económicos suelen usar acabados y soluciones básicas para mantener precios bajos. En contraste, elevar la calidad de los materiales incrementa el coste global. Una casa pequeña de madera puede tener un precio desde 35.000 euros, mientras que viviendas medianas de hormigón o llave en mano pueden fluctuar entre 80.000 y 250.000 euros.

Esto evidencia que el presupuesto inicial ofrecido por algunas empresas no siempre representa el costo real de la vivienda que el cliente final desea.


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