Un pueblo que prosperó con la minería de plata
Minas del Horcajo, pedanía de Almodóvar del Campo en Ciudad Real, vivió su auge durante la explotación de un importante yacimiento de galena argentífera. En su época dorada, alcanzó más de 1,800 habitantes, impulsados por la demanda de trabajo en las minas ubicadas en la Sierra Madrona-Quintana, a casi mil metros de altura.
El declive y el éxodo tras el cierre de las minas
La actividad minera en Minas del Horcajo llegó a su fin en 1963 debido al agotamiento del filón y cambios en la propiedad. Esto provocó el abandono gradual de la población, que hoy apenas cuenta con una decena de habitantes. Muchos de los edificios que sostuvieron la vida del pueblo, como la estación ferroviaria y la plaza de toros, han quedado en ruinas.
Un túnel oscuro y un acceso misterioso a un pueblo casi olvidado
El acceso a Minas del Horcajo se realiza a través de un túnel de más de un kilómetro que antes servía a la estación del ferrocarril. Actualmente, es posible recorrerlo con precaución, ya que sólo permite el paso en un sentido por un semáforo controlado por los propios visitantes. Este peculiar acceso contribuye a la atmósfera de abandono y misterio que rodea al pueblo.
Vestigios de la historia minera visible en el paisaje
En las inmediaciones del pueblo aún se pueden encontrar restos de la iglesia de San Juan Bautista, antiguas instalaciones mineras, una central eléctrica y un monumento dedicado a los Niños Perdidos, recordando la tragedia de tres menores fallecidos en la sierra cercana. Estas ruinas atestiguan la trascendencia de Minas del Horcajo en una época pasada.




