Separación oficial después de casi una década
El cantante country Jelly Roll y Bunnie Xo oficializaron su divorcio en julio de 2026, tras un matrimonio que duró casi diez años. El cantante presentó la solicitud en mayo, con fecha de separación el 9 de ese mes, poniendo fin a una relación que comenzó luego de conocerse en 2015 y casarse al año siguiente.
Bunnie Xo apuesta por el lujo y una nueva vida
Tras dejar atrás el matrimonio, Bunnie Xo ha mostrado un cambio radical en su estilo de vida. Se ha dejado ver con una nueva adquisición lujosa: un Rolls-Royce valorado en cerca de 500 mil dólares, acompañando la compra con declaraciones sobre darse gustos personales. También mostró su residencia en las afueras de Nashville, que destaca por detalles como escaleras secretas y una piscina infinita.
Además, ha sido vista en compañía de un hombre mucho más joven, de 24 años, avivando rumores sobre un nuevo romance. El joven, identificado como Dylan Wolf, ha sido fotografiado con Bunnie en Nashville, incluso en un local propiedad de Jelly Roll.
Jelly Roll se centra en su salud y en su carrera musical
Por su parte, Jelly Roll ha canalizado la etapa post-divorcio en el cuidado personal y proyectos musicales. El 24 de junio estrenó su canción «Hands Up» y compartió videos donde muestra sus progresos físicos, incluyendo la reciente superación de una caminata difícil que antes le era imposible. El cantante atribuye sus logros a un cambio de vida iniciado hace algunos años.
Acuerdo privado y compromiso parental
Los términos del divorcio siguen siendo confidenciales, aunque se conoce que dividirán sus bienes, incluyendo propiedades, vehículos —entre ellos un avión— y derechos intelectuales. Jelly Roll realizará un pago único para descartar cualquier reclamo de pensión alimenticia.
A pesar de la separación, ambos mantienen un vínculo por el bien de su hijo en común y han reafirmado públicamente que no hubo infidelidades durante su matrimonio, sino una decisión mutua basada en haber cumplido una etapa juntos.
No buscarán consejo legal adicional para continuar con un proceso de fertilización in vitro, pese a advertencias sobre posibles implicaciones legales y tecnológicas vinculadas a la custodia de material genético.




