El gobierno de Irán permitió la salida de Dena Karari, una ciudadana estadounidense-iraní que había sido retenida en el país desde diciembre de 2024, según informó el expresidente Donald Trump. Karari fue acusada de espionaje debido a su trabajo con una organización estadounidense dedicada a ayudar a niños en situación de pobreza.
Acusaciones y condiciones de detención
Karari estuvo sujeta a una «prohibición coercitiva de salida» y no fue formalmente encarcelada, pero fue interrogada repetidamente por la inteligencia iraní. Los cargos surgieron como consecuencia de su asociación con la Children of Mehr Foundation, una ONG que promueve programas educativos para niños rurales en Irán.
Reacción y contexto diplomático
Tras su liberación, Trump agradeció a Irán calificando la acción como un «gesto de buena voluntad» y detalló que la detenida ya se encuentra en buen estado fuera del país. Este hecho representa la primera liberación de un estadounidense en manos iraníes desde 2023, en momentos de tensión militar entre Washington y Teherán.
Implicaciones para otros detenidos
El abogado de Karari, Jared Genser, pidió la liberación inmediata de otros ciudadanos estadounidenses y locales vinculados a la misma fundación y que enfrentan cargos similares. Existen reportes de que más de ocho ciudadanos estadounidenses y residentes permanecen detenidos en Irán bajo acusaciones variadas.
Reclamos y llamadas internacionales
La ONG United Against Nuclear Iran advierte que Irán utiliza a detenidos extranjeros como fichas políticas para obtener beneficios, como la liberación de fondos congelados. Además, el régimen no reconoce la doble nacionalidad, restringiendo la asistencia consular de Estados Unidos a detenidos con doble ciudadanía.




