El gobierno federal de Estados Unidos está promoviendo la transferencia del control sobre la educación a los estados, aludiendo a un gasto de 3 billones de dólares en impuestos y resultados académicos deficientes, según informó un portavoz del Departamento de Educación.
Resultados académicos y gasto federal
Tras décadas de inversión federal, solo tres de cada diez estudiantes alcanzan niveles competentes en matemáticas y lectura a nivel nacional. Este dato ha sido la base para que la administración actual impulse un retorno de la gestión educativa a los gobiernos estatales y locales, con énfasis en la participación activa de los padres.
Tour nacional y participación parental
La secretaria de Educación, Linda McMahon, y líderes del departamento han realizado una gira por los 50 estados, conectando con millones de familias y destacando la intención de devolver el papel central en la educación a padres y autoridades locales. McMahon ha manifestado su compromiso con una transformación «fundamental» del sistema K-12 y ha planteado la eliminación progresiva del papel federal en los asuntos educativos.
Iniciativas y cambios estructurales
Entre las medidas que la administración presenta está el próximo crédito fiscal para la libertad educativa, previsto para iniciar en enero de 2027, que permitirá a los contribuyentes recibir hasta 1,700 dólares en créditos fiscales por donaciones a organizaciones autorizadas que otorgan becas.
Además, se ha acordado una transferencia de las operaciones de préstamos estudiantiles a la Secretaría del Tesoro, con el objetivo de reducir las funciones del Departamento de Educación y fortalecer la gestión estatal en el ámbito escolar.
Posición del presidente y críticas
El presidente Donald Trump destacó que a pesar de los significativos desembolsos federales, el rendimiento académico no ha mejorado de forma aceptable, y reafirmó su compromiso de eliminar la denominada «extremismo de izquierda» en las aulas. Durante un evento en la Casa Blanca, subrayó la importancia de ofrecer mayores opciones educativas a las familias e involucrar a los padres en la toma de decisiones.
Estas medidas forman parte de una estrategia amplia para redefinir el papel del gobierno federal en la educación, priorizando la autonomía regional y la participación familiar.




