Rutina semanal para mejorar el sueño y favorecer una pérdida de peso saludable

Una dieta y rutina enfocadas en el sueño pueden ser clave para perder peso saludablemente, según Erin Palinski-Wade, nutricionista registrada y especialista en diabetes en Nueva Jersey.

El programa «SLEEP» combina hábitos para dormir y alimentarse mejor

Palinski-Wade diseñó un sistema de cinco pasos para resetear el descanso en siete días, que integra horarios de comidas, exposición a la luz, alimentación intencionada y rituales nocturnos. Este método, llamado SLEEP, busca regular el ritmo circadiano y equilibrar la glucosa sanguínea.

Mejor calidad de sueño y control del apetito

Los participantes de esta prueba, que incluía trabajadores con turnos rotativos y personas con insomnio, lograron dormirse más rápido y descansar mejor desde los primeros días. También se reportaron mejoras en el control del azúcar en sangre y la reducción de ansias por comer, especialmente por azúcar en la noche.

Resultados en peso y bienestar en solo una semana

Ciertos miembros del estudio perdieron hasta siete libras, en parte debido a pérdida de líquidos. Además, disminuyeron medidas de cintura y aumentó la energía durante el día. Estas mejoras se atribuyen a la reducción del estrés y a un sueño más reparador.

Recomendaciones para establecer una rutina efectiva

  • Regular las comidas para evitar saltarse alimentos y prevenir fluctuaciones del azúcar.
  • Exponerse a luz natural en la mañana para sincronizar el reloj corporal.
  • Reducir luces fuertes y evitar pantallas por la noche para conciliar mejor el sueño.
  • Consumir nutrientes que promuevan el descanso, como proteínas magras y grasas saludables.
  • Establecer horarios fijos de sueño y evitar cafeína antes de dormir.

El impacto del sueño en la pérdida de peso y la salud metabólica

Palinski-Wade insiste en que no es solo fuerza de voluntad. Mejorar el sueño puede transformar el metabolismo y la forma en que el cuerpo procesa los alimentos, facilitando una pérdida de peso sostenida.

Este enfoque respalda estudios del Instituto Nacional de Salud que vinculan la falta de sueño con alteraciones hormonales que incrementan el riesgo de obesidad.


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