Desde hace décadas, las cotorras argentinas han pasado de ser animales de compañía exóticos a representar un problema ambiental y económico en España. Inicialmente importadas en los setenta, estas aves ahora colonizan áreas urbanas y agrícolas, afectando ecosistemas y causando pérdidas significativas.
Colonización y expansión en zonas urbanas
Las cotorras argentinas se han adaptado a entornos urbanos como Madrid, Barcelona, Málaga y Valencia. Su habilidad para construir enormes nidos comunales, que pueden sobrepasar los 100 kilogramos, genera riesgos materiales y para la seguridad vial al caer sobre calles y provocar incendios por contacto con el tendido eléctrico.
Impacto en la agricultura periurbana
En zonas rurales cercanas a las ciudades, estas aves devastan cultivos de frutas, maíz y huertas, causando pérdidas millonarias para los agricultores. Su comportamiento agresivo desplaza a especies autóctonas, alterando el equilibrio natural y la biodiversidad local.
Dilema en la gestión de la especie invasora
La cotorra argentina está catalogada como especie exótica invasora en España, y las autoridades enfrentan dificultades para controlar su población que supera las decenas de miles. Las medidas incluyen retirada de nidos, captura con redes, esterilización y sacrificios éticos, aunque algunas acciones encuentran oposición social y de grupos ecologistas.
Como ejemplo, el Ayuntamiento de Madrid logró reducir la población de estas aves de 13.000 a 10.000 entre 2021 y 2023, pero sigue buscando estrategias para manejar la problemática de manera efectiva y sostenible.




