El próximo término judicial del Tribunal Supremo de Estados Unidos abordará si el gobierno puede exigir un permiso para rezar en una residencia privada, una decisión que afectará el ejercicio de la libertad religiosa en el país.
El caso que cuestiona la exigencia de permisos para rezar en casa
Daniel Grand, un judío ortodoxo de University Heights, Ohio, enfrenta una prohibición municipal para reunir un minyan, una asamblea religiosa de diez hombres, en su vivienda. Debido a su fe, no conduce los sábados, por lo que organizar oraciones en un lugar lejano resulta impráctico.
Tras invitar a sus vecinos para rezar en su casa, la ciudad le envió una carta instándole a obtener un permiso especial para usar su propiedad como lugar de reunión religiosa. Sin dicho permiso, Grand podría ser multado por violaciones al código urbano, mientras que actividades sociales no religiosas en casas vecinas no necesitan autorización.
Implicaciones legales y el dilema del proceso administrativo
Grand suspendió sus reuniones y solicitó el permiso, pero el proceso fue hostil y complejizó la situación. Además, obtener el permiso cambiaría la clasificación de su hogar a «casa de culto», impidiéndole residir allí.
Ante esta dificultad, presentó una demanda argumentando que su derecho a la libertad religiosa amparado por la Primera Enmienda y la Ley de Uso de Tierra Religiosa estaba siendo vulnerado. Sin embargo, el Tribunal de Apelaciones del Sexto Circuito desestimó el caso por falta de agotamiento del recurso administrativo.
El debate sobre la aplicación de la regla de «finalidad» en derechos constitucionales
Los tribunales aplicaron un principio de casos de expropiación de propiedad para determinar que Grand debía agotar el proceso de permisos, antes de que se pueda escuchar su reclamación constitucional. Sin embargo, expertos y defensores argumentan que esta regla no es adecuada para casos de derechos civiles ya que el daño a la libertad religiosa ocurre en el momento en que se emite la amenaza del gobierno.
Esta decisión abre la puerta a que autoridades locales ordenen detener reuniones religiosas en domicilios particulares y escondan sus acciones detrás de procedimientos burocráticos, limitando el acceso inmediato a la justicia para reclamaciones de libertad de culto.
Expectativas ante la decisión del Tribunal Supremo
El caso Grand vs. City of University Heights, que será escuchado en otoño de 2026, podría establecer un precedente clave para el ejercicio libre de la religión en hogares privados. Se espera que el Tribunal aclare que la exigencia de permisos para orar no puede ser una barrera para el acceso judicial en casos de derechos fundamentales.




