El despido de un delineante mecánico en Bilbao por parte de su empresa, que alegó que un programa de inteligencia artificial podía realizar sus tareas con un ahorro superior al 80%, fue declarado improcedente por la Sección de lo Social del Tribunal de Instancia.
Motivos del despido y reclamo del trabajador
La empresa justificó la extinción del contrato con razones económicas, técnicas, organizativas y de producción, señalando una crisis financiera y la implementación de software de diseño asistido por IA. En la carta de despido, se expuso que el salario bruto anual del empleado era de 29.871 euros, mientras que las licencias del software costaban 4.725 euros anuales.
Decisión judicial y argumentos principales
El tribunal determinó que la compañía no presentó pruebas sólidas acerca de las pérdidas económicas ni acreditó la efectividad real de la sustitución tecnológica. Así, concluyó que el despido carecía de justificación objetiva y ordenó que la empresa optara por la readmisión del trabajador o el pago de una indemnización superior a 12.300 euros.
Implicaciones para empresas y trabajadores
Este fallo advierte a las empresas que no basta apoyarse en un cálculo estimado o en la integración de inteligencia artificial para justificar despidos. Es necesario demostrar fehacientemente la gravedad económica y el impacto real en los puestos de trabajo, evitando que la tecnología se utilice como un comodín para reducir costes de plantilla de forma injustificada.




