Desde el 1 de octubre de 2026, los taxistas deberán abrocharse el cinturón de seguridad durante su jornada laboral en la ciudad. Esta norma forma parte de una actualización del Reglamento General de Circulación que acabarán con una excepción vigente desde hace décadas.
Fin de una excepción para taxistas y otros conductores
El cambio afecta además a conductores de vehículos de mercancías y profesores de autoescuela. Esta medida fue aprobada en junio, pero es ahora cuando entra en vigor de manera definitiva, eliminando un privilegio que permitía a los taxistas desplazarse sin el cinturón.
Opiniones divididas dentro del sector del taxi
El nuevo requisito ha generado reacciones encontradas entre los profesionales. Algunos consideran que el cinturón aumenta su seguridad y reduce riesgos en caso de accidentes. Otros expresan preocupación por la dificultad que representa usarlo debido a la naturaleza cambiante de su trabajo, con frecuentes paradas y subidas o bajadas de pasajeros.
Además, en ciudades como Barcelona, algunos taxistas nocturnos temen que el cinturón limite su capacidad de reacción frente a agresiones o robos, aumentando su sensación de vulnerabilidad en turnos donde se registran más incidentes.
Repercusiones y sanciones ante el incumplimiento
El Sindicato del Taxi de Catalunya reconoce que mantener la excepción era una anomalía normativa, pero subraya que la principal dificultad radica en la seguridad ante posibles conflictos dentro del vehículo.
El incumplimiento de esta normativa conllevará multas de hasta 200 euros y la pérdida de cuatro puntos en el permiso de conducir, al igual que ocurre con el resto de conductores. Para muchos, cambiar estas costumbres arraigadas será un reto en su rutina diaria.
Generaciones y uso del cinturón
Entre los taxistas más jóvenes es común ya el uso habitual del cinturón, mientras que algunos veteranos llevan años sin utilizarlos en ciudad. También hay quienes afirman que el cinturón ha sido clave para evitar lesiones graves en accidentes anteriores.




