Un trabajo singular que desafía las convenciones laborales
Shoji Morimoto, residente en Japón, ha convertido en profesión el simple acto de acompañar a personas sin llevar a cabo ninguna tarea adicional. Su oferta consiste en estar presente donde sus clientes desean, sin realizar actividad alguna. Esta propuesta inusual le ha permitido obtener ingresos significativos.
Tarifas y condiciones del servicio
Morimoto cobra entre 10.000 y 30.000 yenes por cada acompañamiento, equivalentes a unos 61,80 y 185 euros. Cada sesión dura entre dos y tres horas y en cuatro años ha realizado cerca de 4.000 encuentros. El año pasado, sus ganancias rondaron los 80.000 euros.
Clientes fieles y solicitudes variadas
La mayoría de sus clientes llegan a través de la red social X, donde acumula cientos de miles de seguidores. Aproximadamente un cuarto de sus usuarios son recurrentes; uno de ellos lo ha contratado cerca de 270 veces. Sus trabajos incluyen desde acompañar a alguien a un parque hasta despedir a un desconocido en la ventanilla de un tren. Sin embargo, rechaza actividades que impliquen tareas físicas o solicitudes inapropiadas.
Motivación y vida personal
Antes de iniciar esta labor, Morimoto trabajó en una editorial y era reprendido por permanecer inactivo. Decidió convertir esa habilidad en un servicio. Gracias a esta actividad, sostiene económicamente a su familia, aunque no revela sus ganancias exactas. Destaca que su trabajo no busca ser útil en un sentido tradicional, sino simplemente valorar el «no hacer nada» como algo válido para otros.
Un caso que cuestiona la percepción del trabajo
La experiencia de Morimoto pone en debate la concepción común sobre la productividad y el valor del tiempo. Su ejemplo muestra que existen formas alternativas de relacionarse y generar ingresos fuera de paradigmas laborales convencionales.




