Un icono que trasciende generaciones y regiones
Piggly Wiggly, la cadena de supermercados fundada en 1916 en Memphis, Tennessee, ha logrado que su mascota, conocida como Mr. Pig, se convierta en un símbolo reconocido y apreciado por miles de personas. La imagen del cerdito retro, con su diseño original que no ha cambiado a lo largo de un siglo, despierta nostalgia entre generaciones y atrae especialmente a clientes jóvenes que valoran su autenticidad.
Mercancía que genera apego local y fidelidad
Las tiendas Piggly Wiggly en 18 estados distribuidos en el Medio Oeste y Sur de EE. UU. venden una variedad considerable de productos con el logo y la imagen de Mr. Pig. Desde camisetas con la cara del cerdito y su icónica “parte trasera”, hasta calcetines, sombreros y peluches. Esta mercancía cuenta con diseños exclusivos según la localidad, incluyendo colores de escuelas, eventos comunitarios o símbolos regionales, lo que fortalece el sentido de pertenencia.
Un fenómeno que cruza fronteras
Personas como Nicola Miller, originaria de Suffolk, Inglaterra, viajan distancias importantes dentro de EE. UU. solo para adquirir estas prendas, que han llegado a coleccionarse como si fueran artículos emblemáticos de estadios deportivos o cervecerías. Según Terry F. Goins, director de marketing de Piggly Wiggly para el Medio Oeste, la demanda se mantiene constante con picos durante lanzamientos de nuevos diseños o colaboraciones locales.
La innovación detrás de la tradición
Además de ser la primera cadena en implementar el concepto de autoservicio en supermercados, Piggly Wiggly ha sabido mantener vigente a Mr. Pig como un símbolo cálido y humorístico. La imagen no ha sido modernizada para ajustarse a tendencias corporativas, manteniendo una conexión honesta y divertida con sus clientes que aún reconocen el logo después de más de 100 años.
Eventos que impulsan la cultura del cerdito
En festivales estatales, como la Feria Estatal de Wisconsin, la marca atrae largas filas para tatuajes temporales de Mr. Pig y reparte miles de bolsas reutilizables. Estas actividades reviven el vínculo emocional con la gente y acompañan la venta de la mercancía, creando una experiencia comunitaria más allá de la compra.




