El pastor Ronald Gates, quien reconoce haber tenido vínculos con pandillas en su juventud, denunció que las autoridades de Asheville, Carolina del Norte, han desestimado durante años una iniciativa para prevenir la violencia juvenil ligada a pandillas.
Propuesta de prevención ignorada por casi una década
Desde 2016, Gates propuso a los funcionarios locales implementar un programa de intervención temprana dirigido a niños en educación primaria. La iniciativa, basada en un modelo de Los Ángeles llamado Gang Free, busca enseñar a estudiantes de cuarto a sexto grado cómo operan las pandillas, cómo reclutan a jóvenes y las consecuencias de involucrarse en ellas.
Según Gates, líderes municipales y policiales declinaron adoptar siquiera un periodo de prueba de un año para evaluar el programa en Asheville, ciudad turística que ha experimentado un aumento significativo en crímenes violentos relacionados con disputas entre grupos juveniles.
Incremento de violencia y respuesta oficial
La preocupación ha crecido tras recientes tiroteos que han dejado dos muertos y siete heridos. Las autoridades han evitado calificar estos actos como actividad de pandillas, prefiriendo describirlos como retaliaciones entre individuos. Esta negación choca con la visión del pastor, quien alerta que esta postura minimiza la verdadera magnitud del problema.
Un enfoque integral para alejar a la juventud de la violencia
Gates enfatiza que la prevención no debe basarse solo en educación, sino también en ofrecer alternativas económicas y sociales. Su plan incluye la colaboración de policías, mentores y empresarios locales para brindar apoyo académico, asesoría y oportunidades de emprendimiento y empleo legal a los jóvenes en riesgo.
El pastor destaca que muchos jóvenes se involucran en estas dinámicas violentas por tratar de ayudar a sus familias y encontrar un sentido de pertenencia.
Motivación personal y llamado a la acción
Con experiencia personal vinculada a grupos pandilleros en Michigan durante su juventud, Gates atribuye a la intervención de figuras familiares y el deporte el haber evitado una mayor inmersión en la violencia. Por ello insiste en actuar antes de que la situación se agrave y lamenta que Asheville no haya atendido su propuesta hace años.
Finalmente, hace un llamado a la reflexión sobre la violencia y sus costos reales, invitando a los jóvenes a buscar apoyo en adultos confiables antes de responder con más violencia.




