El árbol de olivo más antiguo de España fue plantado en el año 314 d.C. en Ulldecona, Tarragona, y continúa dando frutos después de casi dos mil años de vida. Es conocido como La Farga del Arión y forma parte de una colección exclusiva que reúne a más de 150 olivos con más de 1.000 años de antigüedad, que aportan su fruto para elaborar el Aceite Farga Milenaria.
El legado vivo de la época romana en Cataluña
La Farga del Arión tiene un perímetro de tronco de 8,03 metros, con una base piramidal de 18 metros y alcanza una altura de 6,5 metros. Su historia está ligada a la Vía Augusta, una ruta comercial romana que atravesaba la zona, lo que explica la antigüedad y la presencia de este ejemplar en la comarca del Montsiá, muy cerca de la frontera con Castellón.
Un aceite con historia y carácter ancestral
Los frutos de este olivo milenario, junto con otros de edad similar, son recolectados para producir un aceite excepcional, valorado por su calidad y su conexión con un pasado milenario. La cosecha simboliza la resistencia y longevidad de estos árboles que han sobrevivido en condiciones naturales que favorecen su vida prolongada.
Una protección y reconocimiento especial
La Farga del Arión forma parte del Museo Natural de Olivos Milenarios del Arión, que incluye ejemplares de las regiones de Aragón, Valencia y Cataluña. La iniciativa reúne a 27 municipios mediante la Mancomunidad de Tula del Sénia, un área geográfica que ofrece el clima y la tierra adecuados para la supervivencia de estos olivos centenarios.
Comparación con otros olivos y árboles longevos de España
Este olivo supera en edad a ejemplares emblemáticos como el Dragón Milenario de Tenerife, que se estima tiene entre 800 y 1.000 años. La Farga del Arión, con sus cerca de 1.700 años, ha sido testigo de la historia desde el reinado de Constantino el Grande, reafirmando su valor como símbolo natural y cultural.




