Un número creciente de adultos en Estados Unidos está distanciándose de sus padres y otros familiares. Según una encuesta de YouGov realizada en 2025, el 38% de los adultos estadounidenses están alejados de al menos un miembro de su familia, incluyendo padres, hermanos o hijos.
Diferencias en valores y creencias como desencadenantes
El psicólogo británico Richard L. Blake, con base en Texas, identifica cinco causas principales que alimentan estas fracturas familiares. Primero, las discrepancias en valores y creencias, como las posturas políticas y las ideologías de género, se presentan como motivos frecuentes de conflicto. Blake resalta que algunas personas cortan lazos incluso por diferencias de opinión política más que por hechos graves.
Influencia de las redes sociales y la cultura actual
El uso intensivo de las redes sociales, especialmente más de dos horas diarias, está relacionado con relaciones tensas entre padres e hijos adolescentes, según estudios que el experto considera relevantes. Las plataformas como TikTok pueden fomentar la normalización del corte de vínculos familiares al difundir historias virales de “no contacto” que algunas personas imitan.
Blake también señala un cambio social hacia una “cultura de víctimas”, donde algunas personas pueden construir una narrativa de abuso o negligencia para justificar el distanciamiento, ganando así una especie de “estatus” social.
Impacto de la psicología y percepción del trauma
La creciente atención en temas de trauma y abuso ha influenciado la visión acerca del vínculo con los padres. El psicólogo advierte que el argumento de proteger la salud mental cortando la relación puede no ser siempre válido y puede establecer una falsa creencia. Por el contrario, vínculos familiares sólidos constituyen uno de los factores más protectores para la salud mental, según investigaciones científicas.
La importancia de la comunicación para evitar el distanciamiento
Blake recomienda técnicas como la negociación en conflictos para evitar rupturas duraderas. Escuchar activamente y usar un lenguaje que se centre en hechos concretos, evitando términos moralizados como “tóxico” o “abusivo”, facilita el diálogo y el compromiso.
Factores externos que complican las relaciones
Finalmente, la influencia de parejas y diferencias en estilos de crianza también afectan la dinámica familiar. Por ejemplo, los cambios en las formas de educar y las discrepancias generacionales pueden exacerbar disputas entre padres, hijos adultos y abuelos.




