La Casa Blanca publicó un informe que expone una práctica comercial que estaría costando a Estados Unidos entre 19 000 y 26 000 millones de dólares anuales en ingresos por aranceles. Este fenómeno, conocido como la «gran estafa de transbordo», involucra el enrutamiento de mercancías a través de terceros países para evitar pagar tarifas más altas.
Países involucrados en la evasión de aranceles
Aunque China es señalado como el principal país que emplea esta estrategia, la lista de países con alto riesgo de ser utilizados como intermediarios es extensa. Panamá, México y Colombia se encuentran entre las naciones involucradas, junto con Brasil, Argentina, Chile, Perú, Costa Rica y República Dominicana.
Mecanismo de la estafa de transbordo
Desde la aplicación de los aranceles bajo la Sección 301 en 2018, la importación directa desde China a Estados Unidos disminuyó, pero se incrementó el uso de terceros países para modificar mínimamente los productos —como ensamblaje leve, cambio de etiquetas o documentación— para ingresar al mercado estadounidense bajo una procedencia diferente.
Repercusiones fiscales y respuesta gubernamental
Esta práctica genera un debilitamiento considerable en la recaudación tributaria y ha llevado a una considerable expansión de hubs logísticos y zonas francas dedicadas a facilitar la reexportación. En respuesta, la administración Trump fortaleció la persecución de estas operaciones con programas piloto que emplean inteligencia artificial para detectarlas.
Medidas legales y desafíos futuros
Las compañías que intentan falsificar el origen de sus productos pueden enfrentar la aplicación retroactiva de aranceles durante aproximadamente un año. Además, el informe menciona que otros países, como India, podrían también valerse de estos métodos, y que futuros acuerdos comerciales incluirán sanciones para disuadir la práctica.
Contexto diplomático
El documento surge en momentos en que se programan visitas diplomáticas entre los presidentes de Estados Unidos y China, intensificando la atención sobre temas comerciales y las tensiones políticas subyacentes.




