Un estudio publicado en septiembre de 2026 desafía el famoso dicho «Todos los caminos llevan a Roma». Según la investigación, la ciudad de Constantinopla tuvo una centralidad mayor en la red de carreteras del Imperio Romano durante su etapa tardía.
Análisis de la red vial del Imperio Romano
El equipo liderado por Tom Brughmans, arqueólogo de la Universidad de Aarhus en Dinamarca, examinó aproximadamente 190,000 millas de caminos romanos que atravesaban Europa, Medio Oriente y Norte de África. Se combinó información existente para trazar un mapa detallado y analizar la estructura completa de esta red vial.
Los resultados indican que Roma no fue el único o principal nodo por el que convergían todas las rutas. En cambio, otras capitales provinciales desempeñaron un rol esencial en los desplazamientos terrestres en distintas regiones del imperio.
El papel de Constantinopla como eje central
Con la elevación de Constantinopla como capital imperial en el siglo IV bajo el emperador Constantino, esta ciudad se convirtió en un punto neurálgico para el transporte terrestre. Su ubicación estratégica entre Europa y Asia la volvió vital para la conectividad del imperio en su etapa oriental.
El estudio señala que la frase «todos los caminos llevan a Roma» es de origen medieval y no refleja fielmente la realidad histórica, pues en algunas regiones como la Britania romana, las vias no conducían directamente a Roma.
Contexto histórico y significado del nuevo enfoque
El profesor Taco Terpstra, de la Universidad de Northwestern, puntualiza que Constantinopla sólo se convirtió en capital en el siglo IV, y que antes era una ciudad menor llamada Bizancio. Asimismo, afirma que Roma mantuvo su importancia política, militar e ideológica durante siglos, siendo todavía la mayor ciudad del imperio durante gran parte de su historia.
Las vías romanas, conocidas por su rectitud, fueron diseñadas inicialmente para uso militar, facilitando el rápido movimiento de tropas. Más adelante, asumieron una función económica relevante. Sin embargo, la principal red de transporte del Imperio Romano fue marítima, pues los desplazamientos por mar resultaban más económicos para el traslado de mercancías.




