La cadena de restaurantes Cracker Barrel Old Country Store ha dado un paso decisivo para fortalecer su negocio central al vender 26 de sus locales y desprenderse de la mayoría de su negocio Maple Street Biscuit.
Operaciones que modifican el rumbo de Cracker Barrel
Recientemente, la empresa cerró una transacción de venta con arrendamiento posterior de 26 restaurantes propios, obteniendo cerca de 77 millones de dólares. Este capital será destinado a la reducción de su deuda, con el fin de fortalecer su posición financiera.
Además, Cracker Barrel vendió la mayoría de sus locales Maple Street Biscuit Company a Biscuit Belly y cerró los 16 establecimientos restantes bajo esa marca. Esta decisión responde a su interés en concentrar recursos y esfuerzos en su marca histórica y principal.
Reversión en la imagen y reencuentro con sus clientes
Estos movimientos se producen luego de un periodo difícil para la cadena, marcado por críticas a los intentos de rebranding y remodelación que alejaron a su clientela tradicional. Gracias a la reposición del logo clásico “Old Timer” y la restauración del diseño interior original, los clientes han expresado un renovado aprecio por el ambiente y la identidad que los caracteriza.
Una clienta habitual de Tennessee, Rachel Love, calificó su reciente visita como “volver a casa” gracias al retorno a la estética tradicional y el menú querido, como su platillo favorito, el pastel de carne.
Perspectivas financieras más alentadoras
La compañía también elevó su proyección de ingresos para el año fiscal 2026, posicionado para alcanzar o superar lo previsto originalmente. El margen de beneficio ajustado antes de impuestos, intereses, depreciación y amortización (EBITDA) también se espera que supere las expectativas iniciales, aunque las ventas generales aún no igualan los niveles del año anterior.
Este cambio estratégico apunta a que Cracker Barrel retome la confianza de sus clientes y mejore su rentabilidad a mediano plazo.




