Fundación y antigüedad de ciudades emblemáticas
Varias ciudades españolas tienen orígenes que se remontan a casi tres milenios. Cádiz, por ejemplo, fue fundada en el 1100 a.C. por fenicios de Tiros, recibiendo el nombre de ‘Gadir’, que significa fortaleza. Huelva y Jaén también datan del siglo X a.C., con fundaciones fenicias e íberas sobre asentamientos anteriores.
Ciudades andaluzas con legado fenicio y tartesio
Sevilla y Almuñécar reflejan esta antigüedad, habitadas primero por tartesios y fenicios. Sevilla se estableció en el siglo VIII a.C., mientras que Almuñécar, conocida como ‘Sexi’, tuvo presencia humana desde la Edad de Bronce. Málaga se fundó en el siglo VII a.C. como colonia fenicia llamada ‘Malaka’.
Fundaciones iberas y celta-vetónicas en el interior
En zonas interiores, ciudades como Coria y Ávila tienen raíces en pueblos vetón-celtas y celtas. Coria data del siglo VII a.C. y Ávila surge hacia el mismo periodo por asentamientos vetones. Salamanca posee restos celtas fundacionales entre el siglo VII y IV a.C.
Influencias cartaginesas y romanas
Ibiza fue fundada en el 654 a.C. por cartagineses bajo el nombre ‘Ibosim’. Otras como Cartagena y Mahón nacieron oficialmente en el siglo III a.C. por Asdrúbal el Bello y el general Magón, respectivamente. Córdoba, fundada en el 171 a.C., comenzó como un asentamiento militar romano llamado ‘Corduba’.
Crecimiento y continuidad histórica
Barcelona tiene registros de asentamientos desde el Neolítico, con población ibera establecida entre los siglos VII y VI a.C. Valencia y Alicante poseen orígenes iberos desde el siglo III a.C., consolidándose durante la Romanización. Tarragona fue fundada en el siglo V a.C. por íberos y alcanzó su apogeo bajo Roma, rivalizando en importancia.
Estas ciudades reflejan la diversidad de influencias culturales y la continuidad de asentamientos humanos en España, resaltando el papel de fenicios, íberos, cartagineses, celtas y romanos en la conformación del territorio.




