Bar lésbico en Massachusetts enfrenta críticas tras eliminar uso obligatorio de mascarillas los sábados

El bar lésbico Last Ditch Bar and Arts Venue, ubicado en Greenfield, Massachusetts, decidió levantar el requisito de uso de mascarillas los sábados, generando una fuerte reacción adversa en la comunidad local.

Motivo del cambio y contexto sanitario

La medida buscaba aumentar los ingresos en un negocio que ya atravesaba dificultades económicas y que mantenía una política inclusiva, permitiendo el ingreso sin importar la capacidad económica. La pandemia de COVID-19 fue declarada oficialmente concluida en 2023 y la ciudad no tiene casos reportados desde hace más de dos meses, lo cual coincidió con la relajación de requisitos sanitarios en el estado.

Reacciones y controversias

El cambio fue fuertemente criticado por algunos miembros de la comunidad queer, quienes consideraron que la decisión ponía en riesgo a personas inmunocomprometidas y discapacitadas. Alegaron que la eliminación del uso obligatorio de mascarillas equivalía a un acto de discriminación y atentaba contra la seguridad sanitaria. En las redes sociales del bar surgieron comentarios que acusaban a los dueños de «ableismo» y otros mensajes hostiles que incluso desearon daños al establecimiento.

Respuesta del bar y situación interna

Los administradores intentaron mitigar la tensión con un comunicado en Instagram que informaba que el local abriría los sábados con uso de mascarilla opcional para proteger la salud de todos. Sin embargo, esta comunicación fue criticada por no cumplir con estándares de accesibilidad, como incluir descripciones para personas con discapacidad visual.

Una reunión comunitaria realizada posteriormente por Zoom se vio empañada por acusaciones de racismo contra la terapeuta mediadora y cuestionamientos sobre la seguridad del espacio, lo que refleja la gran división generada por esta decisión.

Dificultades económicas y situación personal del dueño

La dueña encargada de las operaciones, Jackie Matellian, vive una situación precaria, incluso llegando a residir en su camioneta mientras sostiene el negocio con varios trabajos y un préstamo significativo. La carga financiera se agrava con atrasos en pagos y una presión creciente para cubrir la renta del local.

A pesar de promociones como fiestas temáticas y descuentos, los sábados el bar permanece casi vacío, evidenciando un impacto negativo en la asistencia.


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