Impuesto a segundas viviendas de lujo entra en vigencia en Nueva York
El alcalde socialista de Nueva York, Zohran Mamdani, anunció que la ciudad ha comenzado a enviar notificaciones a los propietarios de segundas viviendas valoradas en más de cinco millones de dólares, en virtud del nuevo impuesto conocido como «pied-à-terre».
Objetivos y críticas al nuevo gravamen
La iniciativa busca financiar servicios públicos como parques, bibliotecas y escuelas, según explicó Mamdani, quien afirmó que «solo es posible cuando todos pagamos nuestra parte justa». Sin embargo, la medida ha desatado un fuerte rechazo en redes sociales, especialmente entre conservadores que advierten sobre una posible emigración de residentes adinerados.
Reacciones políticas y advertencias
El senador republicano Mike Lee calificó la medida de «impuesto confiscatorio» y criticó el uso del término francés para camuflar una redistribución de la riqueza. Otros opositores señalan que el impuesto afectará negativamente a trabajadores que dependen del sector inmobiliario, como porteros y conserjes, al disminuir la demanda de esas propiedades.
Impacto económico y expectativas
Se espera que el impuesto genere alrededor de 500 millones de dólares anuales, principalmente de propietarios fuera del estado. La recaudación se destinará a mejorar servicios comunitarios como el cuidado infantil gratuito y la limpieza de las calles. Algunos críticos, entre ellos el multimillonario Ken Griffin, argumentan que estas medidas podrían incentivar la salida de inversores y reducir el dinamismo económico local.
Debate en curso sobre el futuro fiscal de Nueva York
El anuncio ha aumentado la polarización en la discusión sobre fiscalidad y políticas públicas en la ciudad. Mientras Mamdani defiende la medida como un paso hacia la justicia tributaria, sus detractores la consideran un obstáculo para el crecimiento y la inversión privada en una de las ciudades más caras del país.




