Edna Dantas y su hija Maria Gabrielly construyeron en la isla de Itamaracá, en Pernambuco, Brasil, una vivienda con más de 8.000 botellas de vidrio reutilizadas. La Casa de Sal, levantada en alrededor de dos años, también incorpora madera recuperada, palés y tejas hechas con tubos de pasta dental.
La idea surgió durante la pandemia, cuando Edna observó los residuos acumulados en las playas de la isla. Madre e hija comenzaron a recoger botellas y a incorporarlas a la construcción. Reportajes sobre el proyecto sitúan la vivienda en Praia do Sossego y describen siete estancias. Globo informó sobre el trabajo de ambas y la reutilización de estos materiales.
La obra avanzó por etapas. Durante el primer año y medio, un espacio de unos 20 metros cuadrados funcionó como taller de costura mientras continuaba la construcción. Gabrielly, diseñadora de moda sostenible, contó que al principio enfrentaron limitaciones básicas, como no tener un baño convencional.
Una respuesta a los residuos de la isla
La propuesta combina la necesidad de contar con una vivienda propia con el aprovechamiento de desechos que quedan en el entorno. En enero de 2021, cuando la casa todavía estaba en construcción, Brasil de Fato describió el proyecto como una iniciativa que vinculaba el acceso a la vivienda con la ecología popular.
Edna, educadora socioambiental, y Gabrielly también relataron dificultades por ser mujeres en un proceso de construcción en el que, según dijeron, otras personas intentaban corregir sus decisiones. La vivienda quedó como resultado de un trabajo que requirió reunir materiales, planificar la estructura y adaptar técnicas de reutilización.




