La Universidad de Kentucky acordó en septiembre de 2026 una adaptación laboral para que David Durman no tenga que utilizar personalmente herramientas de inteligencia artificial en sus tareas. El administrador de investigación sostiene que delegar en estos sistemas parte de su reflexión y de sus decisiones entra en conflicto con sus convicciones humanistas.
El acuerdo se enmarca en las protecciones del Título VII de la Ley de Derechos Civiles de 1964, que prohíbe la discriminación laboral por motivos religiosos. La medida fue pactada con la universidad; no se trata de una sentencia judicial ni establece por sí sola un precedente legal, según informó The Christian Century.
La adaptación no lo excluye de toda actividad con IA
Durman puede abstenerse de usar directamente herramientas como ChatGPT o Microsoft Copilot, pero la adaptación no lo separa de los procesos de trabajo en los que interviene la tecnología. Puede asistir a reuniones donde otros empleados la utilicen y colaborar con esos compañeros. También debe facilitar documentos para que puedan procesarlos los sistemas cuando sea necesario, de acuerdo con Inside Higher Ed.
En una entrevista con Religion News Service, Durman explicó que pensar sobre las situaciones, evaluar sus implicaciones éticas y decidir cómo tratar a otras personas son aspectos centrales de su desarrollo moral. Su petición se basó en esas convicciones, no en una objeción general a que sus compañeros empleen inteligencia artificial.
El alcance de la política universitaria también requiere precisión: algunos reportes describieron el uso de IA como una práctica que la institución promovía, no como una obligación general ya vigente. La universidad tampoco tenía una directiva que exigiera su uso, según Fast Company. Por ello, la adaptación permite a Durman no utilizar personalmente estas herramientas, pero no equivale a una exención frente a una política obligatoria de uso.



