Nueve huellas dactilares que no fueron atribuidas a ninguna persona durante la investigación de los asesinatos de Nicole Brown Simpson y Ron Goldman podrían ser examinadas de nuevo con tecnología forense actual. El cineasta Ari Mark, codirector de la serie documental OJ’s Accomplice, pidió que las autoridades revisen esas pruebas.
Las huellas se recogieron en el condominio de Bundy Drive, en Los Ángeles. En el juicio de 1995, el especialista Gilbert Aguilar declaró que nueve impresiones no coincidían con muestras conocidas. Según informó entonces Los Angeles Times, los investigadores habían comparado las huellas con muestras de O.J. Simpson, Brown Simpson y otras personas, además de consultar bases de datos estatales y federales.
Ese resultado no establece por sí mismo que hubiera otro responsable. Durante el juicio también se discutieron las limitaciones de las comparaciones y la posibilidad de que algunas impresiones correspondieran a personas que habían estado legítimamente en la vivienda.
La Policía de Los Ángeles dice que el caso sigue abierto
Mark sostuvo que los sistemas de identificación y las bases de datos actuales podrían ofrecer posibilidades que no existían en 1994. En la serie, Aguilar también planteó que las huellas podrían volver a procesarse, aunque dijo que no sabía si la Policía de Los Ángeles lo haría.
Un portavoz del LAPD dijo a Fox News Digital que el caso permanece abierto y que los detectives seguirán nuevas pistas si aparece evidencia. La información disponible no confirma que las nueve huellas hayan sido reanalizadas. La oficina del fiscal del condado de Los Ángeles no respondió a una solicitud de comentarios mencionada en el reportaje de Fox News Digital.
La serie examina la teoría de que Simpson pudo haber tenido un cómplice. Simpson fue absuelto en el juicio penal de 1995; en 1997, un jurado civil lo declaró responsable de las muertes. Tanya Brown, hermana de Nicole, rechaza la hipótesis de un segundo participante, según la docuserie.




