El secretario de Guerra, Pete Hegseth, ordenó a las agencias de inteligencia militar de Estados Unidos priorizar la detección y respuesta ante amenazas extranjeras a las elecciones de medio término de 2026, previstas para este martes 3 de noviembre. El Pentágono calificó la tarea como una “misión que no puede fallar”.
La directiva fue firmada el 22 de septiembre y divulgada seis días después. Está dirigida a los responsables de U.S. Cyber Command, la Agencia de Seguridad Nacional (NSA), la Agencia de Inteligencia de Defensa (DIA) y la Agencia Nacional de Inteligencia Geoespacial (NGA). Ordena recopilar y analizar información sobre posibles amenazas extranjeras y movilizar los recursos autorizados disponibles, según un informe sobre el memorando.
Cyber Command debe emplear sus facultades existentes para contrarrestar posibles actividades cibernéticas extranjeras y coordinarse con el Departamento de Seguridad Nacional. La orden no anuncia nuevos poderes ni crea una estructura específica para la seguridad electoral.
La misión militar se concentra en amenazas desde el extranjero
El trabajo del Pentágono se enfoca en identificar hackers u operaciones de influencia fuera de Estados Unidos, alertar a las agencias civiles y, cuando esté autorizado, actuar contra actores o infraestructura extranjera. La administración de las elecciones corresponde a funcionarios estatales y locales; las agencias civiles federales, entre ellas el FBI y Seguridad Nacional, atienden las tareas dentro del país.
La seguridad electoral ya formaba parte del trabajo de Cyber Command y la NSA en ciclos anteriores. Ambas agencias coordinaron esfuerzos para las elecciones de 2018 y 2024, aunque no se ha aclarado públicamente si el grupo conjunto creado para esos comicios fue reactivado este año.
El Pentágono no ha detallado si la directiva sumó personal, recursos u operaciones, y Cyber Command declinó comentar sus actividades electorales. El 27 de octubre, el legislador Jim Himes, principal demócrata del Comité de Inteligencia de la Cámara, dijo que no había información que contradijera la evaluación de que ningún adversario extranjero había intentado interferir en máquinas de votación, infraestructura física electoral o el recuento. Sí pidió mantenerse alerta ante la desinformación, que, afirmó, puede propagarse con mayor facilidad mediante inteligencia artificial, según un comunicado de su oficina.




