Unas mil personas permanecen acampadas en la Puerta del Sol de Madrid, donde ya llevan tres noches, para protestar por la crisis de la vivienda y exigir medidas urgentes. La protesta surge en el contexto de la negociación del nuevo decreto de vivienda que el Gobierno planea aprobar en el Consejo de Ministros.
Negociaciones y críticas parlamentarias
Este martes, el Gobierno continúa trabajando en un borrador del decreto tras recibir una propuesta de Sumar, socio en el Ejecutivo, que incluye regulación del alquiler de habitaciones, renovación automática de contratos y mayor protección frente a desahucios. Sin embargo, Podemos se ha distanciado, denunciando que el texto negociado con Junts y PNV carece de soluciones estructurales. Irene Montero, secretaria política de Podemos, ha pedido medidas más contundentes, como la reducción de precios, la expropiación a fondos especulativos y la prohibición de los desahucios sin alternativa habitacional.
Apoyo a casos emblemáticos y protestas en otras ciudades
La movilización en Sol se ha visto impulsada por casos como el de Maricarmen, una mujer octogenaria que fue desahuciada de su vivienda tras más de 70 años y que ahora ha alcanzado un acuerdo para volver a su hogar, después de una reunión mediada por la Empresa Municipal de la Vivienda y Suelo de Madrid.
Además, en Palma de Mallorca, un grupo de activistas ha instalado una acampada en la Plaza de España para denunciar la especulación inmobiliaria y apoyar la lucha por el derecho a una vivienda digna.
Perspectivas de las protestas y el decreto
Los manifestantes han decidido mantener la acampada más allá de la posible aprobación del decreto, preocupados de que las medidas puedan quedarse cortas. Organizados en turnos para asegurar su presencia, exigen que el Ejecutivo tome acciones reales y efectivas contra la crisis habitacional que afecta a miles en España.




