De vehículos militares a refugios marinos
En 1994, el ejército estadounidense sumergió 100 tanques M60 en el Golfo de México, frente a las costas de Alabama, como parte de un programa de desmilitarización llamado REEF-EX. En lugar de destruirlos como chatarra, se decidió reutilizarlos para crear arrecifes artificiales que fomentaran la biodiversidad marina.
Preparación para el fondo marino y despliegue
Antes de ser hundidos, los tanques pasaron estrictas inspecciones con la participación de la Agencia de Protección Ambiental y la Guardia Costera, entre otros organismos. Se eliminaron fluidos peligrosos, munición y materiales contaminantes. Los vehículos limpios fueron depositados entre 20 y 33 metros de profundidad en zonas seleccionadas específicamente para favorecer la vida marina.
Efectos ecológicos y especies beneficiadas
El fondo frente a Alabama es mayormente arenoso y llano, condiciones poco favorables para el desarrollo natural de arrecifes. Los tanques brindan estructuras verticales que facilitan la colonización de esponjas, corales y otros organismos. Estos a su vez atraen a crustáceos, peces pequeños y depredadores mayores, creando un ecosistema complejo. Especies como el pargo rojo, pez limón y ballesta gris habitan estas áreas, aumentando la biomasa local.
Un legado de más de 30 años para la conservación marina
Los tanques fueron hundidos entre junio y septiembre de 1994 y fueron diseñados para tener una vida útil como arrecifes de unas cinco décadas. Treinta y dos años después, continúan siendo un ejemplo exitoso de reutilización que combina desecho militar y conservación ambiental, además de fomentar actividades recreativas como la pesca y el buceo en la región.




