Jacinta Jiménez, una trabajadora con casi 50 años cotizados desde que inició su vida laboral a los 14 años, ha denunciado que durante los cambios de empleo perdió periodos de cotización que ya no figuran en su historial laboral.
Pérdida de días cotizados entre cambios de empresa
Jiménez afirmó en un programa de televisión que estas ausencias equivalen a meses y días que no aparecen reflejados, por ejemplo, un mes en una empresa y 22 días en otra, lo que atribuye a un menor control de las cotizaciones en el pasado y prácticas empresariales que habrían aprovechado esos vacíos.
Impacto en la jubilación anticipada
A pesar de que acredita 49 años cotizados, superando ampliamente los 35 años que exige la legislación para una jubilación anticipada voluntaria, estas pérdidas han impedido que alcance los 50 años que esperaba en abril de 2026.
En España, la edad ordinaria de jubilación en 2026 es de 65 años para quienes acrediten un periodo suficiente de cotización, y puede aumentar a 66 años y 10 meses si no se alcanza el mínimo requerido. Se permite adelantar la jubilación hasta dos años con reducciones variables en la pensión, que pueden alcanzar hasta un 21%.
Decisión de retrasar su retiro por penalizaciones
Jiménez explicó que si se hubiera jubilado a los 63 años, la reducción en su pensión rondaría el 15%, mientras que hacerlo a los 64 años implicaría un recorte entre el 5% y 7%. Por ello, ha decidido continuar trabajando hasta la edad que considera más beneficiosa.
Según calculó, podría acceder a una pensión máxima próxima a 3.300 euros mensuales si continúa hasta enero, cuando planea retirarse.
Crítica a los incentivos para prolongar la vida laboral
También denunció que la Seguridad Social le ofrecería alrededor de 12.000 euros por trabajar un año adicional, lo que le parece insuficiente considerando sus casi cinco décadas cotizadas. Subrayó el cuestionamiento sobre las políticas que parecen castigarla por prolongar su vida laboral o por jubilarse anticipadamente.




