Vicki Gunvalson, pionera del reality ‘The Real Housewives of Orange County’ (RHOC), admitió que la exposición televisiva contribuyó al fin de su matrimonio y alienó a su hija del programa. La veterana estrella de 64 años reveló que la participación en el reality afectó profundamente la vida familiar.
Impacto familiar y rechazo de la hija al programa
Briana Culberson, hija de Gunvalson, ha manifestado su rechazo a continuar en el programa. A pesar de haber aparecido en episodios anteriores, se negó a participar en la temporada 20, llegando a pedirle al productor Andy Cohen que «pierda su número». La razón principal es la negativa imagen del esposo de Briana, un marine con seis misiones en el extranjero que sufre de trastorno de estrés postraumático (TEPT), cuya representación en la serie fue desfavorable.
Conflictos familiares derivados del reality
Gunvalson indicó que el programa dañó la relación con sus hijos, ya que su hijo Michael confesó no haber visto a su hermana en ocho años y que incluso desconoce a dos de sus sobrinos. La distancia física y emocional entre ellos se ha acentuado tras años de exposición mediática y tensiones personales.
La ruptura matrimonial y el precio del estrellato
La estrella también reconoció que su entonces esposo, Donn Gunvalson, temía que el reality condujera al divorcio. A pesar de las advertencias iniciales, la pareja se divorció, algo que ella atribuye directamente al impacto del programa. Gunvalson lamentó que la atención en el show haya terminado fracturando su familia.
Reflexiones sobre el efecto del reality en las relaciones personales
Porsha Williams, colega en el universo de ‘Housewives’, señaló que el programa puede tensionar los matrimonios pero también revelar verdades necesarias. Gunvalson concuerda en que cuando un matrimonio tiene problemas, el reality puede acelerarlos y provocar su fin.




