Los pagos de Medicaid destinados a la terapia de análisis aplicado del comportamiento (ABA) para niños con autismo superaron los 5 mil millones de dólares entre 2018 y 2024 en Estados Unidos. Sin embargo, las autoridades han detectado un aumento de fraudes vinculados a estos fondos públicos.
Terapia ABA: una atención en auge y bajo escrutinio
La terapia ABA es fundamental para enseñar habilidades comunicativas, sociales y cotidianas a niños con autismo. Entre 2018 y 2024, tres proveedores fueron reembolsados por Medicaid con cerca de 685 millones de dólares, según datos del Departamento de Salud y Servicios Humanos (HHS).
La mayoría de las terapias son administradas por técnicos con certificación básica, entrenados 40 horas, y supervisados por analistas conductuales certificados que diseñan los planes de tratamiento.
Fraude investigado en varios estados
El aumento de la inversión ha ido acompañado por investigaciones por supuestos fraudes por parte de algunos proveedores. En Minnesota, por ejemplo, operadores de clínicas de autismo están acusados de facturar 46,6 millones por servicios innecesarios o inexistentes, incluyendo falsos diagnósticos.
En otra causa, una mujer de Minnesota aceptó culpa por un esquema fraudulento por 14 millones. Informes periodísticos también han expuesto facturaciones infladas o servicios no prestados durante el boom de la terapia.
Respuesta divergente de los estados
Frente a esta situación, algunos estados como Florida han intensificado la fiscalización. Allí recuperaron más de 72 millones en pagos indebidos y bloquearon a cientos de profesionales con antecedentes de fraude.
El gobernador Ron DeSantis lanzó una Iniciativa de Integridad para fortalecer filtros y controles en proveedores de Medicaid.
En contraste, Georgia debate reducir las tarifas que paga Medicaid por esta terapia, pese a un aumento de más del 300% en la utilización de los servicios, priorizando la accesibilidad para las familias.
Balance entre control y acceso
Las autoridades federales reconocen la necesidad de mantener acceso a terapias necesarias, pero subrayan la importancia de que los servicios sean apropiados y estén protegidos contra abusos.
El debate sigue entre asegurar el uso correcto de fondos públicos y garantizar que los niños con autismo reciban la atención que necesitan.




