Los hijos mayores del expresidente Donald Trump, Donald Trump Jr. y Eric Trump, consiguieron beneficios de una inversión en una empresa de construcción que participa en un proyecto de extracción de tungsteno en Kazajistán, financiado parcialmente por organismos estadounidenses. Aunque la operación ha despertado dudas, expertos legales aseguran que encontrar pruebas de irregularidades resulta complicado.
El negocio y sus protagonistas
La inversión de los Trump se concretó a través de Dominari Securities, una entidad con sede en la Trump Tower de Nueva York, que adquirió una participación minoritaria en Skyline Builders, que posteriormente realizó una fusión inversa con Cove Kaz Capital. Esta última será la principal responsable de la explotación de los depósitos de tungsteno, un mineral crucial en armamento y dominado por China y Rusia.
El proyecto cuenta con cartas de intención para financiamiento gubernamental estadounidense por un total de 1,600 millones de dólares, otorgados por la Export-Import Bank y la Corporación Financiera de Desarrollo Internacional. La operación aún se encuentra bajo estudio de la Comisión de Bolsa y Valores (SEC) de EE.UU.
Controversias y opiniones legales
Algunos críticos sugieren que los Trump habrían invertido con conocimiento previo de la adjudicación del contrato a empresas estadounidenses, pero la organización Trump niega haber tenido tal información. Andrew Stoltmann, abogado experto en fraude financiero, explicó que los Trump no son empleados públicos y su inversión fue pasiva, sin obligación formal de revelar detalles.
Stoltmann reconoció que el vínculo genera sospechas y mala imagen, pero señaló que las pruebas para acusar de irregularidades son escasas. Además, advirtió que una victoria demócrata en las elecciones podría intensificar investigaciones y solicitudes de información sobre estas transacciones.
Otros actores financieros y respuestas
El préstamo de 46.8 millones de dólares a ASP Isotopes, empresa propietaria de Skyline Builders, fue suscrito por Cantor Fitzgerald, firma ligada al secretario de Comercio Howard Lutnick y ahora gestionada por sus hijos. Cantor Fitzgerald negó cualquier negociación política y afirmó que su papel se restringió a la financiación en mercados públicos.
El equipo de Trump reiteró que el expresidente no administra personalmente sus inversiones, las cuales están bajo la gestión de entidades financieras independientes, y calificó las acusaciones como una narrativa repetida y desinformada.




