Impuesto a la riqueza: la expansión del objetivo fiscal
El debate sobre la imposición fiscal a los grandes patrimonios en Estados Unidos ha escalado luego de que el congresista demócrata Ro Khanna propusiera ampliar el alcance del impuesto a la riqueza, inicialmente dirigido a multimillonarios, hacia personas con fortunas de 50 millones de dólares o más.
Un cambio gradual en los límites del impuesto
Khanna comenzó su planteamiento enfocándose en gravar a quienes poseen mil millones de dólares o más. Sin embargo, a lo largo de su manifiesto, fue reduciendo el umbral a 100 millones, y finalmente a 50 millones de dólares. Este proceso sugiere una posible expansión futura que podría alcanzar a contribuyentes con patrimonios cada vez menores, planteando inquietudes sobre su impacto social y económico.
Antecedentes históricos y situaciones recientes en EE.UU.
Esta estrategia recuerda movimientos históricos que iniciaron con impuestos sobre la riqueza elevada para luego incluir a una base impositiva más amplia. Por ejemplo, el impuesto sobre la renta en Estados Unidos comenzó aplicándose a cifras muy altas antes de incorporarse a la mayoría de los contribuyentes.
Además, en ciudades como Nueva York, administraciones progresistas han intentado implementar impuestos que comienzan afectando a millonarios, pero con la intención de extenderlos a sectores medios con el tiempo.
Impacto económico y críticas
Expertos alertan que un impuesto progresivo sobre la riqueza podría reducir la inversión y afectar la creación de empleos, ya que las fortunas suelen mantenerse en activos empresariales. Así, un impuesto anual podría desincentivar la reinversión en compañías, perjudicando la innovación y el desarrollo económico.
Algunos críticos también señalan que estas políticas podrían fomentar programas sociales costosos, como la renta básica universal, generando un efecto de subsidios financiados por estos impuestos.




