De la fama al desorden psicológico
Hannah Murray, conocida por su papel en la serie «Game of Thrones», compartió en su reciente libro «The Make-Believe: A Memoir of Magic and Madness» su vivencia durante una estancia de 28 días en un hospital psiquiátrico de Londres. La actriz explica cómo, tras integrarse a un grupo que describe como un «culto de bienestar», llegó a confundir el centro médico con un palacio, debido a las creencias y experiencias inducidas dentro de esa organización.
La influencia del grupo y su líder
La introducción de Murray a este entorno se dio en 2017, a través de una supuesta sanadora energética conocida como Grace, vínculo que comenzó luego de que el duro contenido de su película «Detroit» le afectara emocionalmente. Poco a poco, la actriz participó en reuniones y clases de la organización, hasta que conoció al jefe del grupo, a quien llamó Steve, y quien ejercía un gran poder y autoridad dentro del culto.
Del ritual extremo a la hospitalización
Las prácticas del grupo llevaron a Murray a experimentar intensas alucinaciones y un episodio psicótico en un retiro de cinco días en Londres. Durante ese periodo, la actriz llegó a realizar rituales extremos como beber su propia orina, convencida de que era un acto de supervivencia y poder espiritual. Su quiebre mental culminó con su ingreso al hospital, donde su percepción alterada la hizo creer que estaba entrando en un palacio real.
Recuperación y cuestionamientos
Mientras estaba internada, Murray comenzó a tomar distancia del líder del culto y a reconocer la gravedad de su estado. Reconoció que su percepción había sido distorsionada y que el hombre a quien había seguido no era quien ella pensaba. Tras su salida del hospital, aunque aún no recuperada completamente, la actriz empezó a cuestionar las enseñanzas y acciones del grupo.
Reflexiones sobre la industria del bienestar
En entrevistas posteriores, Murray enfatizó la falta de crítica hacia la industria del bienestar, especialmente la manera en que ciertas prácticas pueden convertirse en formas de manipulación. Subrayó que su experiencia demuestra la importancia de entender por qué las personas se integran a estos movimientos, evitando juzgarlas con estigmas simplistas.
Actualmente, la artista ha dejado de actuar y se mantiene cautelosa respecto a cualquier movimiento relacionado con el bienestar mental, buscando fomentar un diálogo honesto sobre enfermedades mentales severas y experiencias traumáticas como la suya.




