Planificar las comidas antes de ir al supermercado puede ayudar a los consumidores a evitar compras innecesarias y reducir el estrés de decidir qué cocinar cada día. Esa es la recomendación de Jenn Lueke, autora del libro de cocina “Don’t Think About Dinner”, en una entrevista con Fox News Digital.
Lueke, quien vive en Boston y publica en internet como Jenn Eats Goood, considera que uno de los errores más costosos es llegar a la tienda sin una idea clara de las comidas de la semana. Preparar un menú y una lista de compras permite definir qué hace falta y aprovechar mejor lo que ya hay en casa.
Repetir recetas permite aprovechar lo que ya hay en casa
La autora también cuestionó la presión de preparar una cena distinta e impresionante cada noche. Las redes sociales pueden aportar ideas, pero no es necesario convertir cada comida en una receta nueva. Según Lueke, se puede volver a platos conocidos y variar algunos ingredientes.
Una receta base puede adaptarse a lo que haya en la despensa o el congelador, o a los productos de temporada. En su libro, Lueke incluye un plato de pollo y arroz preparado en una sola olla. La proteína puede cambiarse, y también se pueden sumar ingredientes como calabaza en otoño, o espárragos y arvejas en primavera.
Los platos servidos en un bol y las frittatas de verduras ofrecen otras formas de combinar alimentos. Lueke los plantea como opciones flexibles para usar productos que están cerca de echarse a perder. Así, un ingrediente que queda de otra preparación puede incorporarse a una comida posterior.
Alimentos básicos y proteínas económicas
Mantener algunos productos de despensa y del congelador puede dar más opciones durante la semana y reducir la necesidad de hacer compras frecuentes. Entre los alimentos que recomienda la autora están los frijoles enlatados, el arroz, la pasta y la quinoa, que pueden comprarse en cantidad o cuando están en oferta. También menciona las proteínas congeladas.
Para quienes intentan ajustarse a una compra de entre 50 y 75 dólares, Lueke sugiere complementar las comidas con verduras económicas y sustanciosas. Entre sus ejemplos están las zanahorias, las cebollas, las papas y los camotes. Como fuentes de proteína, menciona los muslos de pollo, el tofu y los garbanzos.
Otra forma de sacar más provecho al presupuesto es usar un mismo ingrediente en varios platos. Si una receta requiere solo una parte de una lata de alcachofas, la porción restante puede reservarse para otra comida. Las mezclas de especias y las salsas hechas en casa también permiten cambiar el sabor de una proteína sin comprar una distinta para cada receta.
La recomendación central de Lueke combina dos hábitos: decidir con anticipación qué cocinar y buscar más de un uso para los ingredientes. La planificación, según explicó, no exige seguir un menú rígido, sino contar con opciones que puedan ajustarse a los alimentos disponibles.




