El Pentágono empezó el 15 de julio a realizar pruebas obligatorias de testosterona a todos los militares activos y reservistas de 30 años o más. Esta medida fue anunciada por el secretario de Defensa, Pete Hegseth, y busca mejorar el rendimiento y la preparación física de las tropas.
Objetivos y alcance del nuevo protocolo
La evaluación se incluye dentro de las revisiones médicas periódicas y también estará disponible, bajo solicitud, para los militares menores de 30 años. La terapia de reemplazo de testosterona, cuando esté indicada clínicamente, será voluntaria.
Según el Pentágono, este protocolo está diseñado para maximizar la efectividad en las operaciones y combatir el llamado «síndrome del operador», que afecta a militares sometidos a altas exigencias físicas y mentales.
Indicadores y síntomas asociados a niveles bajos
Expertos como el Dr. Marc Siegel, analista médico, respaldan esta iniciativa por su potencial para detectar condiciones que afecten la salud y desempeño. Se estima que la deficiencia de testosterona puede causar fatiga crónica, aumento de peso, pérdida muscular, problemas cognitivos y reducción del deseo sexual.
Diagnóstico y tratamiento
La detección requiere al menos dos análisis de sangre en ayunas por la mañana, junto a una evaluación de síntomas específicos. El tratamiento con terapia de reemplazo hormonal se considera sólo cuando los niveles están bajos y los síntomas afectan significativamente la calidad de vida.
El tratamiento está contraindicado en casos de cáncer activo, trastornos de coagulación o problemas cardiovasculares recientes. Además, hombres que intenten concebir deben evitar esta terapia, ya que puede afectar la fertilidad.
Actualización en las directrices médicas
En junio de 2026, el Departamento de Salud y Servicios Humanos de EE.UU. solicitó a la FDA actualizar las indicaciones para la terapia de reemplazo de testosterona, basándose en evidencias científicas recientes. Estos cambios buscan brindar información más clara a médicos y pacientes.
Si bien estudios recientes indican que la terapia no aumenta significativamente los riesgos cardiovasculares en hombres seleccionados, también muestran riesgos potenciales que requieren monitoreo continuo.




