Innovación para conservar el agua en California
El embalse de Los Ángeles, ubicado en Sylmar, se cubrió en 2016 con 96 millones de pequeñas esferas negras de plástico. Cada una mide aproximadamente diez centímetros y fueron usadas para cubrir unas 70 hectáreas de agua potable, enfrentando la grave sequía que afectaba a California.
Objetivos claros: menos evaporación y mejor calidad
Este proyecto tuvo dos metas principales. La primera fue evitar la evaporación del agua almacenada, estimada en más de 1,1 millones de metros cúbicos anuales. La segunda fue impedir el crecimiento de algas al bloquear la radiación solar, lo que mejoró la calidad sanitaria del agua.
Material resistente y controlado
Las esferas están fabricadas con polietileno de alta densidad y contienen negro de carbón para protegerlas del deterioro por exposición solar. El proyecto supuso una inversión cercana a 29,3 millones de euros, a razón de 31 céntimos por bola.
Resultados y nuevos desafíos tras una década
Después de diez años, las esferas han cumplido su función, pero comenzaron a deteriorarse. Esto ha obligado a las autoridades a monitorear la posible presencia de microplásticos y a planificar el retiro o reciclaje de los restos en el embalse.
Planta de pretratamiento para reemplazar las esferas
Actualmente, en vez de volver a utilizar las esferas, se ha construido una planta de pretratamiento del agua en la salida del reservorio. Esta planta elimina contaminantes y subproductos generados por la luz solar, haciendo innecesaria la cobertura con esferas y minimizando el impacto ambiental.
Un proyecto pionero con legado en la gestión hídrica
El uso de esferas negras en Los Ángeles marcó un hito en la conservación del agua durante condiciones extremas. Este sistema permitió ahorrar millones de galones de agua y mejorar su calidad, un avance crucial para la gestión de recursos en zonas afectadas por sequías severas.




