Los encierros de San Fermín comienzan el 6 de julio en Pamplona y atraen cada año a cientos de miles de personas dispuestas a correr delante de los toros. Cada año, se registran alrededor de cinco cornadas y hasta 500 heridos leves debido a caídas o contusiones.
Tramo final, epicentro de lesiones
El tramo más peligroso del recorrido se localiza en los últimos 150 metros antes de la entrada a la Plaza de Toros. La combinación de cuestas pronunciadas y estrechamientos del recorrido, especialmente en la cuesta de Santo Domingo y el callejón final, genera embudos que incrementan el riesgo de cornadas y caídas entre los corredores.
Zonas de mayor riesgo y medidas preventivas
Además del tramo final, la calle Estafeta y la cuesta de Santo Domingo son zonas críticas por la pendiente y la alta densidad de participantes. La calle Mercaderes representa otro punto de riesgo debido a los deslumbramientos por el sol y al pavimento resbaladizo cerca de la curva, un problema que se ha intentado reducir aplicando líquidos antideslizantes.
Balance histórico y seguridad
Desde 1910, los encierros han registrado 16 muertes, siendo la última en 2009. A pesar de los riesgos, la tradición atrae cada año a miles de corredores que viven la experiencia durante apenas 2 a 4 minutos. La vigilancia médica y las medidas de prevención se mantienen para minimizar daños durante las fiestas.




