El embajador de Israel en las Naciones Unidas, Danny Danon, reaccionó con duras palabras contra el alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, luego de que este pidiera la detención del primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, al llegar a la ciudad para la Asamblea General de la ONU.
Acusaciones contra Netanyahu y respuesta israelí
Zohran Mamdani calificó a Netanyahu de «criminal de guerra» y «arquitecto de un genocidio» contra los palestinos, demandando que el gobierno federal estadounidense ejecute una orden de arresto emitida por la Corte Penal Internacional (CPI). Según Mamdani, Netanyahu habría sido responsable de la muerte de más de 73,000 personas y de ataques contra hospitales y centros de asistencia en Gaza.
Por su parte, el embajador Danon rechazó rotundamente estas afirmaciones, afirmando que son «una broma» y calificando al alcalde como un «payaso» que debería concentrarse en problemas locales como la indigencia y la inseguridad en Nueva York, especialmente en la comunidad judía. Además, subrayó que Estados Unidos no reconoce la jurisdicción de la CPI y que no existe fundamento legal para la orden de arresto contra Netanyahu en suelo estadounidense.
El debate sobre competencias y responsabilidades
Danon criticó que Mamdani utilice esta controversia como un acto político, sugiriendo que asuntos de política exterior deben manejarse por autoridades electas en Washington. El embajador israelí también destacó que Netanyahu tiene previsto asistir y participar en la Asamblea General de la ONU en septiembre sin impedimentos.
El alcalde Mamdani reconoció no tener autoridad legal para ejecutar la orden de arresto, por lo que solicitó la intervención del gobierno federal para reconocer y hacer cumplir la orden emitida por la CPI. Aun así, enfatizó que Netanyahu no es bienvenido en Nueva York.
Contexto internacional y reacción
La oficina del primer ministro Netanyahu ha rechazado las acusaciones y la intervención de la Corte Penal Internacional, calificándola como un tribunal «sin jurisdicción» tanto para israelíes como para estadounidenses. Mientras tanto, la tensión entre ambas posturas evidencia el conflicto político que rodea a la figura del primer ministro y a las implicaciones internacionales del conflicto en Medio Oriente.



