Descubrimiento arqueológico reciente en Inglaterra
En mayo, dos detectoristas de metales, Alan Daniels y Andy Crammond, lograron encontrar tres pulseras de oro conocidas como torques cerca de Carlisle, en el norte de Inglaterra. Estas piezas, que datan aproximadamente del año 1100 antes de Cristo, suman un peso total de 18.27 onzas (1.14 libras).
Valor y estado de las pulseras
Las pulseras están en un estado excepcional, sin signos de corrosión pese a superar los 3,000 años de antigüedad, lo que ha sorprendido a los expertos. El valor estimado de las piezas ronda los 400,000 dólares, convirtiendo el hallazgo en uno de gran relevancia para la historia y el coleccionismo.
Reacciones de los descubridores
Crammond comentó que apenas encontró la primera pulsera bajo tierra casi sufrió un infarto, y al compartirlo con Daniels, este pudo descubrir una segunda pieza cercana. Posteriormente, Daniels localizó una tercera pulsera a unos seis metros de distancia. Ambos describen este hallazgo como un sueño hecho realidad, dado que por años sus búsquedas solo habían dejado hallazgos sin valor significativo.
Procesos legales y futuros museísticos
Las pulseras están actualmente bajo evaluación del Museo Británico y serán sometidas a peritaje para determinar si califican legalmente como tesoro según la legislación británica. En caso afirmativo, una institución podría comprarlas pagándoles su valor de mercado, y las ganancias se repartirían entre los descubridores y el propietario del terreno. Si no aparece comprador, las piezas podrían retornarse a sus halladores para ser subastadas.
Contexto en la detección de metales
Este descubrimiento se suma a otros hallazgos arqueológicos recientes realizados por aficionados a la detección con metales. En Europa y Australia, se han recuperado objetos notables, como una espada de bronce de hace 2,700 años en Polonia y una moneda inusual en un antiguo campamento de la fiebre del oro en Australia.




