Descubren más de $1,200 millones en posibles fraudes con contratos COVID tras el fin de la emergencia

Una investigación conjunta del gobierno de Estados Unidos detectó más de 1,200 millones de dólares en presuntos fraudes vinculados a contratos relacionados con el COVID-19, vigentes más allá del término oficial de la emergencia sanitaria en 2023.

Revisión de contratos extendidos tras finalización de la emergencia

La Administración de Servicios Generales (GSA) y el Departamento de Salud y Servicios Humanos descubrieron que varios contratos de emergencia para vacunas y otros servicios permanecieron activos y en ejecución después de que el presidente declarara el fin de la emergencia nacional por la pandemia, situación que habría permitido el uso indebido de fondos públicos.

Suspensión de pagos y esfuerzos para recuperar fondos

De acuerdo con el administrador de la GSA, Edward C. Forst, alrededor del 93% de los fondos asignados a estos contratos aún no se había pagado, y se suspendieron las erogaciones de inmediato. Se busca evitar que continúen los desembolsos indebidos y recuperar cada dólar potencialmente defraudado.

Impacto y foco en la transparencia

El director ejecutivo de la Fuerza de Tarea Federal Contra el Fraude, Scott Brady, calificó el financiamiento emergente de «privilegio, no un cheque en blanco». Asimismo, señaló que muchos contratistas cumplidores fueron afectados por el uso incorrecto de estos fondos fuera del periodo de emergencia.

Infiltración extranjera en el sistema de contratos federales

Las autoridades identificaron la participación de algunos residentes extranjeros que aprovecharon el sistema federal para obtener fondos ilegítimos mientras permanecían fuera de Estados Unidos. Entre los casos destacados está el de un ciudadano turco acusado de fraude en contratos militares al certificar falsamente piezas fabricadas en Turquía.

Detección de patrones de fraude en comunidades específicas

El vicepresidente JD Vance alertó sobre patrones de abuso en ciertos grupos comunitarios, donde el fraude se difunde y expande rápidamente. Según Vance, prácticas como reclamar beneficios por hijos inexistentes han facilitado el robo sistemático de fondos federales.


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