Recuerdos imborrables tras un ataque devastador
Hace 25 años, Joshua Rosenblum perdió la vida en los ataques del 11 de septiembre de 2001. Su madre, Sue Rosenblum, aún reside en Coral Springs, Florida, donde mantiene vivo el recuerdo de su hijo con una bandera estadounidense enmarcada que lleva los nombres de todas las víctimas.
Vecindarios cercanos a los terroristas
Los terroristas islámicos que secuestraron los aviones y atacaron las Torres Gemelas vivían y se entrenaban cerca de su comunidad en South Florida, algo que impactó a la población local. Mohammed Atta y Marwan Al-Shehhi compartían un apartamento en Hollywood y recibieron lecciones de vuelo en el aeropuerto de Opa Locka, mientras que la noche anterior al ataque cenaron allí mismo.
Una travesía emocional marcada por la pérdida
En diálogo con USA Diario, Sue describió su proceso de duelo: «Al principio, el dolor es muy agudo y con el tiempo se vuelve más llevadero, aunque no desaparece», explicó. Recordó que tras perder a su hijo de 27 años, quien estaba próximo a casarse en Bermuda, recibió apoyo de familiares y desconocidos que la ayudaron a sobrellevar la tragedia.
Un llamado a la solidaridad y la unión
Sue destaca que tras los ataques se vivió un momento de unidad nacional, pero observa con tristeza que hoy el país está profundamente dividido. «Desearía que hubiera más amabilidad entre nosotros», expresó, invitando a la empatía y el respeto mutuo, valores fundamentales para sanar heridas colectivas.
Legado y memoria en el memorial del 11-S
Aunque nunca se encontraron los restos de Joshua, su nombre figura en el memorial de Nueva York y su imagen forma parte del museo dedicado a las víctimas. Sue guarda una foto de la visita del expresidente Barack Obama al museo, en la que aparece frente a la imagen de su hijo, como un símbolo conmovedor de recuerdo y reconocimiento.




