Al Leiter toma una decisión inesperada el 11-S
El 11 de septiembre de 2001, el exlanzador de los Mets de Nueva York, Al Leiter, decidió, sin informar a sus directivos, viajar a su ciudad natal para acompañar a su hija en su primer día de primer grado. A pesar de tener un juego programado esa noche en Pittsburgh, Leiter optó por romper la rutina para estar con su familia en un momento importante.
El caos aéreo y el cierre de Nueva York
Después de dejar a su hija en la escuela, Leiter permaneció en LaGuardia cuando comenzaron a llegar las noticias sobre los ataques. En cuestión de minutos, el aeropuerto cerró, y el vuelo fue cancelado. Ante la incertidumbre, intentó abordar un taxi rumbo a Filadelfia para intentar tomar un vuelo alternativo, vivenciando el impacto directo de los acontecimientos desde la ventana del vehículo mientras la ciudad quedaba parcialmente evacuada.
La llegada de la tragedia y el contacto con su equipo
En su camino hacia Filadelfia, Leiter escuchó por la radio que el Pentágono había sido atacado. Consciente de la gravedad de la situación, llamó al gerente general de su equipo para confirmar la suspensión del juego esa noche, aunque él ya intuía que el béisbol quedaría en pausa.
Reflexión sobre la memoria y el significado del 11-S
Años después, Leiter destaca que su relato sobre ese día no cambia, pese a algunas variaciones en las narrativas públicas. Insiste en la importancia de recordar el 11 de septiembre como un acto terrorista que cobró casi 3,000 vidas, incluyendo a cientos de bomberos que respondieron al llamado. Rechaza interpretaciones que intentan alterar el significado de los hechos y enfatiza el compromiso de «Nunca olvidar» lo ocurrido.




