El gobierno ruso emitió una amenaza directa a Reino Unido este jueves, advirtiendo que podría atacar instalaciones militares británicas tanto dentro como fuera de Ucrania si Kiev emplea misiles de crucero británicos para atacar objetivos en territorio ruso.
Respuesta de Moscú ante el uso de misiles británicos
Esta advertencia surge un día después de que Moscú acusara a Ucrania de bombardear un centro comercial en Donetsk, zona bajo control ruso, utilizando misiles Storm Shadow suministrados por Reino Unido, lo que causó heridas entre civiles, incluidos niños.
Maria Zakharova, portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores de Rusia, aseguró que Gran Bretaña está «a un paso» de ser legalmente cómplice de lo que calificó como «terrorismo» dirigido contra civiles. Además, recordó que el uso de armamento británico en Ucrania podría provocar consecuencias «catastróficas».
Declaraciones oficiales y posicionamientos
Desde Moscú se informó que cualquier instalación militar británica o equipamiento vinculado a Reino Unido en Ucrania o sus alrededores podría ser un blanco legítimo en represalia por ataques que utilicen armamento británico.
Por su parte, la portavoz del Ministerio de Defensa británico reafirmó el compromiso de Londres de apoyar a Ucrania contra la «invasión ilegal» de Rusia. Destacó que Reino Unido está «codo a codo» con Kiev para proporcionarle el equipo necesario para su defensa.
Visita del primer ministro británico y futura cooperación militar
El primer ministro británico, Andy Burnham, visitó Ucrania el 24 de agosto, coincidiendo con el Día de la Independencia ucraniano. Durante la visita, anunció que una empresa de defensa podría revelar información clasificada sobre los componentes británicos de los misiles SCALP, versión francesa del Storm Shadow, que Ucrania y Francia buscan ensamblar localmente.
Estos misiles tienen un alcance superior a 155 millas, lo que amplía la capacidad de Ucrania para atacar en profundidad dentro del territorio adversario.
Contexto de la tensión y diálogo entre servicios de inteligencia
El Kremlin considera que la participación británica en la guerra «echa gasolina al fuego». En paralelo, se confirmó una reunión entre el director del Servicio de Inteligencia Exterior ruso y el director de la CIA para tratar asuntos rutinarios de inteligencia.
Mientras tanto, el expresidente estadounidense Donald Trump minimizó la posibilidad de que Rusia ataque a un miembro de la OTAN, desdramatizando la escalada.




