El gobierno federal anunció el cese del financiamiento a través de Medicaid para los tratamientos de cambio de sexo en jóvenes. La decisión fue tomada por el Departamento de Salud y Servicios Humanos (HHS) junto con los Centros de Medicare y Medicaid (CMS).
Apoyo de pediatra veterano a la nueva política
El pediatra endocrinólogo Dr. Quentin Van Meter, con 42 años en la profesión, aplaudió la medida y afirmó que estos procedimientos no representan una intervención médica adecuada ni compasiva para tratar la disforia de género en menores.
Van Meter explicó que lo que se busca es ofrecer un enfoque centrado en la salud mental, tratando las causas subyacentes del malestar de los jóvenes en lugar de promover intervenciones médicas invasivas. «Esto no es negar atención, es cuidado apropiado y científicamente respaldado», señaló.
Críticas a estudios y entidades vinculadas a tratamientos transgénero
El médico citó preocupaciones sobre un estudio financiado por los Institutos Nacionales de Salud (NIH) que examinó hormonas para niños transgénero y que enfrentó controversias tras reportarse varias muertes por suicidio entre participantes. Según Van Meter, los investigadores intentaron ocultar estos resultados.
Además, cuestionó la credibilidad de la World Professional Association for Transgender Health (WPATH), la cual ha sido demandada por promover tratamientos basados más en opiniones ideológicas que en evidencia científica.
Aumento de casos de detransición y riesgos físicos
El pediatra indicó que un número creciente de personas que pasaron por tratamientos de cambio de sexo reconocen complicaciones y optan por detransicionar. Estos procesos suelen implicar cirugías reconstructivas y requieren un apoyo psicológico extenso.
Entre los riesgos mencionados están la esterilización permanente, disfunciones sexuales duraderas, disminución en la densidad ósea e impactos en el desarrollo cerebral, que pueden generar problemas crónicos.
Origen del deseo de cambio y propuestas para modificar políticas
Van Meter enfatizó que en muchos casos, el deseo de cambio de sexo surge en jóvenes que enfrentan conflictos personales como divorcios, pérdidas familiares o adicciones en el entorno familiar, y que buscan en el cambio una solución a problemas emocionales profundos.
El profesional propuso reducir fondos federales para escuelas de medicina que promuevan estos tratamientos y ampliar el período para que detransicionadores puedan interponer demandas contra proveedores. También sugirió auditorías para asegurar transparencia científica en las clínicas.



