Velas comestibles revolucionan la experiencia gastronómica en restaurantes

Innovación culinaria con velas que se comen

Claudia Mosley, empresaria de Florida, ha lanzado una novedad en el mundo gastronómico: velas artesanales que se pueden comer. Estas velas están diseñadas para derretirse y convertirse en salsas calientes y cremosas, que acompañan distintos alimentos y transforman así la experiencia de cenar fuera de casa.

Sabores variados y beneficios para la interacción social

Las velas comestibles ofrecen una gama de sabores tanto salados como dulces. Entre los salados destacan chimichurri, camarones al ajillo y crema de parmesano. En la categoría dulce, se incluyen crema de frambuesa, tarta de manzana y un nuevo sabor de tarta de lima de los Cayos, sin azúcares añadidos. Mosley afirma que estos sabores buscan un punto dulce equilibrado, ni demasiado dulce ni insípido.

Un producto pensado para compartir y desconectar

Además de presentar una novedad culinaria, el propósito principal de estas velas es fomentar la conexión entre quienes comparten la mesa, invitando a dejar de lado los teléfonos móviles. Al encender la vela, ésta se derrite en torno a 20-25 minutos, creando una salsa caliente ideal como aperitivo y generando un espacio para el diálogo y la convivencia.

Trayectoria de la creadora y visión de futuro

Claudia Mosley, originaria de Colombia y madre de cuatro hijos, llegó a Estados Unidos en su adolescencia y logró construir una carrera exitosa junto a su hermana antes de emprender con CeraViva, la empresa que produce estas velas comestibles. Invirtió más de 20,000 dólares y creó una fórmula patentada que permite transportar y conservar el producto en frío.

Actualmente, los consumidores pueden comprar las velas directamente en la web de CeraViva a un precio de 38 dólares. Sin embargo, el objetivo principal de Mosley es introducir esta innovación en los menús de restaurantes que buscan brindar experiencias originales y memorables a sus clientes.

Si bien la aceptación masiva aún está por verse, esta invención podría impulsar una forma distinta de compartir la comida y reforzar los momentos en familia o entre amigos en el entorno restaurantero.


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