En el sur de Namibia, el valle de Aussenkehr emerge como un importante centro productor de uvas de mesa. A pesar de estar ubicado en uno de los desiertos más secos del planeta, esta región abastece a Europa con uvas frescas durante los meses de invierno.
Clima y tecnología: la clave del éxito agrícola
Las temperaturas en Aussenkehr pueden superar los 50 °C y la humedad es extremadamente baja, condiciones excepcionales para la agricultura tradicional. Para superar esta adversidad, los agricultores emplean sistemas de riego por goteo que utilizan el agua del río Orange, permitiendo cultivar en un entorno con precipitaciones entre 20 y 50 milímetros anuales.
Una transformación impulsada desde los años 80
El origen de esta producción se remonta a la década de 1980, cuando Dusan Vasiljevic, empresario serbio, inició las primeras plantaciones comerciales en una antigua granja de la región. Actualmente, el valle concentra cerca del 70 % de la producción nacional de uvas y se ha convertido en un motor económico para Namibia.
Exportaciones y variedades preferidas
Para 2026, la producción de uvas se estima en alrededor de 35.300 toneladas. Europa es el principal mercado receptor, con países como Alemania, Países Bajos y Reino Unido como principales destinos. Además, las uvas también se exportan hacia Oriente Medio, África y Asia, transportadas en contenedores refrigerados desde los puertos de Walvis Bay, Ciudad del Cabo y Durban.
Los agricultores han apostado por variedades premium sin semillas, tales como Autumn Crisp, Cotton Candy y Arra, que cuentan con alta demanda en cadenas internacionales de distribución.
Impacto regional y ventaja competitiva
Gracias a la producción anticipada, entre noviembre y enero, Namibia se posiciona estratégicamente en el mercado mundial, ofreciendo uvas durante un período en que otros productores del hemisferio sur todavía no comienzan su cosecha. Este modelo ha generado un notable desarrollo económico en un contexto previamente adverso para la agricultura.




