En el Monasterio Real de Santa María de Pedralbes, cerca de Barcelona, científicos descubrieron que las identidades de varios cuerpos exhumados en tumbas centenarias no corresponden con las personas registradas históricamente. Este hallazgo se produjo tras una investigación multidisciplinaria con motivo del 700 aniversario del monasterio fundado por la reina Elisenda de Montcada en 1326.
Investigación reveló inconsistencias en la identificación de los restos
Durante tres años de excavaciones, los expertos encontraron que algunas tumbas contenían más individuos de los esperados y que muchos restos no coincidían con los nombres asignados. Por ejemplo, en la tumba de Artau de Foces no se hallaron restos masculinos, sino cinco esqueletos: dos mujeres adultas y tres niños.
En total, en ocho tumbas se localizaron restos de 25 personas, junto con más de 200 muestras arqueológicas, incluyendo ofrendas funerarias y plantas conservadas. La evidencia indica que muchas tumbas fueron reabiertas y alteradas a lo largo del tiempo.
El caso de la abadessa Francesca Saportella y otros hallazgos
En la tumba de Francesca Saportella, segunda abadessa del monasterio, se descubrieron al menos nueve individuos con heridas producidas por armas blancas y un cuerpo femenino momificado con restos fetales. Los análisis indican que la abadessa no se encontraba entre estos restos.
Detalles sobre la reina Elisenda y prácticas funerarias
La tumba de la reina fundadora, Elisenda de Montcada, permaneció protegida en una caja de madera en buen estado medieval. Se confirmó que fue enterrada con ropas sencillas, a pesar de su rango, y presentaba enfermedades relacionadas con la vejez.
Mediante análisis arqueobotánicos, se identificaron rituales funerarios que incluyen el uso de romero para la preparación del cuerpo y ofrendas florales con carga simbólica.
Implicaciones para el estudio de la sociedad catalana medieval
Los hallazgos ofrecen una visión profunda sobre los rituales y la cultura funeraria en el siglo XIV catalán, especialmente en un centro de poder femenino como este monasterio. Se prevé realizar pruebas de ADN adicionales en 2027 para completar el estudio, que ya logró recuperar un 6% del genoma de la reina Elisenda, con estimaciones preliminares sobre su coloración.
La comunidad de monjas respaldó y supervisó toda la investigación, asegurando que los restos sean devueltos e inhumados en su lugar original conforme al testamento de la reina.




