Vanilla Ice, conocido por su éxito de 1990 «Ice Ice Baby», reveló un episodio oscuro de su vida en el que estuvo a punto de unirse al «Club de los 27» debido a su adicción a las drogas y su depresión. A los 27 años escribió una nota de suicidio y enfrentó una crisis personal que lo llevó a alejarse de su pasado para comenzar de nuevo.
Desenlace de una fama inesperada
El rapero detalló en un episodio del programa «Hang Out with Sean Hannity» cómo tras el abrupto fin de su ascenso meteórico, comenzó a luchar con su identidad. Explicó que el auge de su fama, con éxitos musicales y apariciones en películas, terminó de forma repentina, dejándolo perdido y abrumado por las responsabilidades prematuras de la adultez.
Decisión de cambiar y buscar ayuda
Amigos cercanos leyeron su nota de suicidio y acudieron en su auxilio, lo que marcó un punto de inflexión. Decidió cortar lazos con aquel entorno nocivo, cambió su número telefónico y se trasladó a Miami para rehacer su vida lejos de las malas influencias y del entorno de fiesta que lo había llevado al borde del abismo.
Reconocer y aceptar su historia
Años después, Vanilla Ice encontró paz gracias a una conversación con la evangelista Tammy Faye Messner durante la filmación de un programa de telerrealidad. Esa charla le ayudó a aceptar que su pasado definió quién es y que debía abrazar su legado, incluida «Ice Ice Baby», en lugar de huir de él.
Apoyo familiar y mensaje a los jóvenes
El cantante destacó el papel de su madre como apoyo fundamental para superar su depresión, quien lo motivó a enfrentar sus dificultades con actitud positiva, simbolizada en «poner sus zapatos de baile» para seguir adelante pese a las adversidades.




